Por Miguel Ángel Lorenzo Peredo

Ante la ola de inseguridad que azota a nuestra región, se ha hecho de mi conocimiento sobre un grupo de responsables ciudadanos empresarios, que recientemente han tenido a bien organizarse para crear un Consejo Ciudadano Municipal de Seguridad, lo cual es muy recomendable, de acuerdo a algunos expertos en la materia con los que he tratado el tema.

Sin embargo, conversando con algunos de los miembros que integran dicho grupo, me ha llamado la atención que, lo que se busca a través de la organización que se plantea, es fiscalizar y auditar, de alguna u otra forma, el desempeño del gobierno municipal en materia de seguridad pública, así como las condiciones de sus recursos humanos y materiales.

Y si bien me parece que la intención es legítima y aplaudible, no deja de extralimitarse al marco normativo, en franca contrariedad a sistema de gobierno que nos rige.

Bajo el principio republicano y demócrata que adoptamos en México, si bien la soberanía reside en el pueblo, éste la ejerce a través del poder público.

De tal suerte que, mediante un pacto constitucional, otorgamos competencia a nuestros representantes, para que ejerzan las funciones inherentes al poder público, ya que resultaría impráctico y ocioso que absolutamente todos lo hiciéramos al mismo tiempo.

Montesquieu, en su libro “El Espíritu de las Leyes”, hace énfasis en ello cuando dice; “El principio de la democracia degenera… cuando cada uno quiere ser igual a los que él mismo eligió para que le mandaran. El pueblo entonces, no pudiendo ya sufrir ni aún el poder que él ha dado, quiere hacerlo todo por sí mismo…”

Es decir que, cuando el pueblo quiere sustituir a los propios mandatarios que ha elegido, provoca que la democracia se degenere, lo cual, él aduce que deriva en el libertinaje y finalmente en el caos total.

Así las cosas, el recomendado Consejo de Seguridad Pública Municipal que se plantea, no puede ni debe intentar usurpar las funciones del gobierno, más bien debe tener un desempeño propositivo y de presión social.

Tal vez suene insuficiente, pero así se han planteado las atribuciones de otros Consejos Ciudadanos de Seguridad, verbigracia, el artículo 6 del Reglamento Interior del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del Estado de Puebla.

Sin embargo, si este grupo de valiosos empresarios quiere asegurarse de lograr el buen desempeño de sus representantes municipales en materia de seguridad pública, lo que tienen que hacer es apoyar al que crean que sea el mejor proyecto político de los teziutecos o teziutecas, postulados para la elección a presidente municipal.

Recomiendo que dicha persona sea proclive al diálogo y abierto al consejo, para que las recomendaciones del Consejo, encuentren cabida.

Por cierto, la suerte les sonríe porque el próximo dos de julio se les presenta la oportunidad de elegir, procuremos hacerlo