AL MINUTO

¿Será 2019 un gran año para el vino español?

By septiembre 12, 2019 No Comments
El sumiller Ferran Centelles analiza cómo está yendo la vendimia en las diferentes zonas vitícolas del país VER IMÁGENES
Fiesta ‘Vendimia por una sonrisa’, de Bodegas Otazu (EP)
FERRAN CENTELLES
Envía tus consultas a comer@lavanguardia.es. Nuestro sumiller, Ferran Centelles, atenderá y resolverá todas tus dudas. ¿A qué estás esperando?
Pregunta:
Hola Ferran, me gustaría saber cómo va la vendimia y cuáles son las previsiones. ¿Crees que 2019 será un gran año para el vino español?”
VALERIO OCHOA
Las previsiones meteorológicas se consultan a cada hora, las cabezas se alzan para observar las nubes, los tractores salen a la carretera y surcan los viñedos, las espaldas se curvan, los hombros se cargan y las manos se llenan de tierra, de jugo de uva: estamos en vendimia, el mágico momento de recolectar los frutos.
En estos días el ritmo en las bodegas es frenético; las uvas se amontonan en cajas y remolques a la espera de ser procesadas, seleccionadas a través de una cinta, despalilladas y encubadas. El mosto pronto empezará a fermentar. Se puede palpar la tensión y un cierto nivel de estrés: es esencial que las uvas no permanezcan demasiado tiempo al sol, pues se calientan y podrían comenzar a oxidarse, perdiendo parte de su sabor afrutado.
Las redes sociales, al menos las de mi entorno, dan buena cuenta de esta situación, un sinfín de “amigos” cuelgan orgullosos los resultados de sus duras jornadas de trabajo en forma de cajas apiladas y racimos frondosos. Reconozco que me encanta verlo.
La vendimia en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja
La vendimia en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja (ABEL ALONSO / EFE)
En los laboratorios enológicos se vive a la misma velocidad. Se analizan centenares de muestras: la acidez total, el indicie de polifenoles (color y taninos), el peso y, por encima de todo, la cantidad de azúcar, que aportará el grado alcohólico final.
Los enólogos y los viticultores se valen de su experiencia y se su paladar para degustar los granos y confirmar los datos analíticos. “Ya está en su punto de equilibrio perfecto, tienen dulzor pero mantienen la acidez”, “No estoy convencido, la pepita aún está verde, esperemos unos días más”, “Vamos a vendimiar primero el otro viñedo, tiene prioridad, este aún puede aguantar, el hollejo aún seca”.
Es un periodo en el que los bocadillos devorados a la sombra de un pino se multiplican, las neveras de camping se desempolvan y se llenan de víveres. Entre los corrillos vitícolas las conversaciones son monotemáticas: “¿Ya habéis empezado?”, “¿Cómo han entrado las uvas, estaban sanas?”, “¿Qué tal a nivel cantidad?”, “¿A cuánto se paga el Tempranillo?”, etc.
Una vez empezada la vendimia ya se puede intuir cómo será la añada, siempre con precaución, ya que se está pendiente de alguna lluvia torrencial, de algún golpe de calor o de algún ataque fúngico indeseado.
Una vez empezada la vendimia ya se puede intuir cómo será la añada
Un inconveniente es que todas las uvas decidan estar a punto en el mismo momento, un hecho que este 2019 parece favorecer. Las variedades de ciclo corto (las que maduran antes) y las de ciclo largo, debido a las condiciones del clima, acercan sus momentos óptimos de recolección. Esta aceleración del ritmo provoca que viticultores y bodegueros deban concentrar sus esfuerzos en menos tiempo.
Así que esta pregunta llega justo en el momento indicado, estamos en la segunda semana de septiembre y la mayoría de bodegas están en plena faena. A nivel general da la impresión de que las bodegas están contentas: buena calidad, buena sanidad, pero una vendimia algo más corta comparada con la 2018.
La mayor preocupación son las lluvias torrenciales o el granizo que sigue afectando partes de España. De hecho, en Catalunya, Granada, Almería, Cantabria y Murcia, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha reportado lluvias tempestuosas debido a un efecto conocido como DANA (depresión aislada en niveles altos), lo que popularmente se conoce como «gota fría». Este efecto se debe a que una corriente polar de aire muy frío proveniente del Norte colisiona con aires cálidos y húmedos del Mediterráneo provocando tormentas.
La vendimia en el Penedès (LV)
Esperemos que al final la realidad sea menos virulenta de lo que se percibe; si el DANA continua haciendo estragos en la costa este española, la vendimia será mucho menos cualitativa de lo esperado. Cuando estas tormentas se producen en el momento en que la uva está a punto de vendimiarse provocan problemas sanitarios, además de hinchar las uvas diluyendo sus aromas y sabores, lo que se traduce en vinos menos concentrados y aromáticos. Además, retrasan las vendimias y hacen que algunos campos queden impracticables.
Las primeras vendimias que empiezan en España son las que se utilizan para hacer vinos espumoso; la uva se recolecta con niveles de azúcar más bajos y una mayor acidez, la mayoría de bodegas dedicadas a ellos han entrado su cosecha y evitado de esta manera los efectos del DANA. 2019 pinta muy bien para el Cava y los espumosos. Sin embargo, este año será más recordado por los conflictos entre los viticultores y las bodegas, en especial después de que Freixenet anunciara un precio por kilo de 30 céntimos, el mismo que se pagaba hace 20 años, y que como resultado a propiciado una huelga de y una queja en forma de viticultores esparciendo y malbaratando uva a las puertas del Consejo Regulador de la D.O. Cava, imágenes todas ellas muy tristes. La reclamación de los viticultores es clara: para obtener un precio que les permita subsistir, el quilogramo debe alcanzar, como mínimo, los 40 céntimos. El compromiso de una negociación en 2020 ha permitido que todo vuelva a la normalidad y la vendimia terminará en un estado de tensa calma.
La reclamación de los viticultores es clara: para obtener un precio que les permita subsistir, el quilogramo debe alcanzar, como mínimo, los 40 céntimos
En referencia a la calidad y según Jaume Gramona, quien produce un impresionante rango de vinos espumosos en la zona del Penedès, “Ha sido un año bastante normal y sobre todo con muy buena sanidad, lo que ha permitido hacer pocos tratamientos fúngicos”, “las uvas se han recolectados con un buen frescor, y se mantiene el nivel de acidez que hace falta para que los vinos espumosos de larga crianza aguanten. Este hecho es debido a que las noches han sido más frescas de lo habitual, no toca ponernos la chaqueta cuando cae el sol, lo que es muy bueno para que la maduración sea pausada y la acidez aguante”. Jaume se muestra ilusionado y esperanzado con este 2019. Parece ser que los efectos del DANA no impactarán en los vinos espumosos.
José Manuel Martínez Juste es el enólogo de los afamados Pazo de Casanova y Quinta de Couselo, en Galicia. José se muestra optimista con el 2019 aunque el grueso de la vendimia de Rías Baixas no se producirá hasta a partir del 15 de septiembre. Se prevé un 5% menos de uva que años anteriores, en parte debido a un granizo que cayó en la parte norte de la provincia de Ourense (Ribeiro, Ribeira Sacra, Valdeorras) y que perjudicó algo de uva. En Galicia el año viene muy sano, según Juste, “aunque en verano se vivieron dos semana de mucho calor, el suelo tenía suficiente humedad para soportarlo. Además, en agosto hemos tenido algunas semanas relativamente frescas con precipitaciones, lo que ha permitido un desarrollo de la madurez pausado e ideal”.
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En Rioja la mayoría aún no ha empezado y parece que va a tocar correr pues la óptima madurez se vivirá en un periodo corto de tiempo. Este hecho lo provocó la aparición de brotes bastante temprano y un golpe de calor de agosto que paralizó a las plantas, en especial a la Garnacha de la Rioja Baja. De hecho, en La Rioja se solía vendimiar para El Pilar (a principios de Octubre) y este año las cosas van algo más avanzadas, como mínimo con una semana de antelación. En esta región se vivió una falta de agua en primavera que, combinada con fuertes vientos, hicieron que la floración no fuera todo lo productiva que se esperaba, algunas flores no cuajaron, por lo que la cantidad de cosecha se prevé algo menor.
Vendimia en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja
Vendimia en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja (ABEL ALONSO / EFE)
Sin embargo, Tom Puyaubert de la magnífica Bodega Exopto, se muestra muy optimista: “Este año ha sido bastante seco, por lo que no hemos tenido la necesidad de realizar demasiados tratamientos. Las uvas se ven muy sanas, son pequeñas y concentradas. El corrimiento (falta de cuajado) se ha traducido en unos racimos sueltos, con uvas menos apretadas entre si, lo que particularmente me encanta pues es garantía de buena sanidad y calidad”. La previsión de Rioja es de un 5 a un 10% menos de uva, pero si no hay ninguna catástrofe meteorológica, la calidad será elevada.
En La Mancha todo se ha adelantado y al igual que en La Rioja; las maduraciones se están solapando y la vendimia será más rápida e intensa que nunca. Los motivos: la brotación temprana, la ola de calor que paralizó la planta y el menor cuajado tras la floración. Elías López Montero, enólogo del Verum y responsable de algunos de los mejores Airén que he catado, comenta: “la uva está sanísima, aunque algunos viñedos que se llevan en plan ecológico han tenido algún ataque de ácaros que ha afectado ligeramente a la hoja. Estás últimas semanas se han vivido unas temperaturas más bajas de lo normal, lo que nos va a venir muy bien para la maduración del Airén. (…) parece que las variedades tardías como Mazuelo, Graciano y Garnacha se van a solapar un poco con las otras variedades”.
Eladio Martín, de la D.O. Alicante, también se muestra satisfecho. La vendimia ha empezado muy bien, las intensas lluvias de abril permitieron un gran desarrollo de plantas muy acostumbradas a las sequías. El vigor y la sanidad son ideales. Según Eladio, “la gota fría parece que no afectará tanto aquí, y si no hay granizo de última hora quizás tengamos una vendimia de récord, llegando a los 30 millones de quilos, que para Alicante es lo máximo. Hemos tenido algunas lluvias que han venido muy bien y permiten una producción generosa. Tenemos suerte, porque en Alicante cuando llueve también seca muy rápido, lo que evita el desarrollo de enfermedades fúngicas. El Monastrell, tanto en Alicante como en Jumilla, va a tardar aún en madurar, para nosotros es una añada tardía, pero parece que será excepcional”.
En La Mancha todo se ha adelantado y al igual que en La Rioja, las maduraciones se están solapando y la vendimia será más rápida e intensa que nunca
Las cosas en Aragón también tienen muy buena pinta. El otoño fue lluvioso y permitió acumular el agua necesaria pasa superar uno de los inviernos más secos que se recuerdan. Además, la primera helada de otoño también se retrasó. Hasta que no hiela las hojas suelen permanecer en la planta y van generando unas valiosas reservas que permiten arrancar con gran vigor en primavera. El problema fue que en el momento del cuajado se vivieron unas temperaturas muy elevadas, por lo que hubo algo de corrimiento y menor cantidad de uvas. Sobre Aragón, el prolífico y genial Fernando Mora MW, se expresa de la siguiente manera: “Hemos tenido una gran sequía hasta el envero, esto ha provocado que las uvas sean de tamaño pequeño pero de muy buena calidad, en agosto las lluvias permitieron a la planta recuperarse y nos han dado una gran añada, con un nivel de sanidad ideal. De hecho, yo he tenido que hacer muchos menos tratamientos que de costumbre, la vendimia de 2019 será más corta que la de 2018, pero más larga que la 2017, es una vendimia estándar a nivel de cantidad”.
Finalmente y como siempre, los más tardones de España son las bodegas de la Ribera del Duero, que aún no han ni empezado. Agustín Alonso, el responsable técnico de esta prestigiosa Denominación, informa de una producción menor, pero de muy buena calidad. Este año no se han vivido heladas y ha habido poca agua en primavera y verano, por ello la planta ha ido más lenta, incluso se paró en algún momento. Por suerte para los viticultores, a finales de agosto cayeron 20 litros que han revitalizado a la planta.
SePisa de la primera uva del año en las Fiestas de la Vendimia de Villanueva del Ariscal (Sevilla)
SePisa de la primera uva del año en las Fiestas de la Vendimia de Villanueva del Ariscal (Sevilla) (EP)
Según Agustín, “la calidad será muy buena, igual que lo fue en 2015. En espacial están viniendo muy bien las noches frescas (5º-7ºC) y los días moderados (25ºc), lo que va muy bien para que la planta genere todos los aromas y sabores de manera pausada, es un año sin enfermedades y que va a tener una buena acidez. Se esperan grandes Riberas”.
En definitiva, 2019 y en las zonas donde el DANA no provoque grandes estragos, la vendimia aparentemente será buena aunque atropellada. Se esperan grandes vinos, pero aún faltan algunos meses para que se pueda dar por buena la máxima que reza que los años que terminan con nueve son siempre magníficos, como lo fueron 1989, 1999, 2009 o 2019
La Vanguardia
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